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jueves, 14 de enero de 2010

EL PROCESO DE ELABORACIÓN

El calcado de la tarjeta

Una buena costumbre es lavarse las manos antes de comenzar cualquier trabajo de tarjetería pues el papel es delicado y se mancha con cierta facilidad, especialmente cuando las manos están sudorosas. En caso de que te salga alguna mancha grasienta se quita fácilmente con polvos de talco, como toda la vida. Otro tipo de suciedad se puede borrar: pinturas de cera, lápices de colores... Con la tinta, pintura, rotuladores... no hay nada que hacer.

Lo primero que hay que tener es un patrón o bien ser muy creativa e inventar cada vez una tarjeta nueva. Lo normal es el modelo porque si no estás jubilada, como es mi caso, no hay tiempo para originalidades aunque es lo ideal. El patrón es de un libro o revista de tarjetería o bien te lo deja tu amiga o lo bajas de internet donde hay muchas paginas que los ofrecen gratis. En el patrón aparece un dibujo, cenefas con picado y repujado...

Se corta un trozo de papel el doble de ancho o largo (dependiendo de la dirección de la tarjeta: horizontal, vertical) y un centímetro más por cada lado para dejar espacio a la hora de recortar el sobrante (¡cuidado de no dibujar en la cara que no es porque luego el doblez de la tarjeta queda al lado contrario de lo que es normal!) . Se coloca bien sobre el patrón fijando en dos o tres sitios fixo invisible que sujeta pero no pega y se puede quitar después sin romper el papel vegetal ni mancharlo. En todo momento el papel debe estar bien sujeto pero que las manos lo toquen lo menos posible; si se tiene tendencia a sudar es bueno poner un folio debajo de la mano que calca, pinta o repuja.

Hay tarjetistas tan avezadas que son capaces de distinguir las dos caras del papel pergamino: una de ellas es siempre de superficie más fina y la otra un poquito más rugosa. La verdad es que es muy difícil averguarlo en el papel que yo uso, pero sí noto una ligera diferencia si me lo paso por la parte superior de los labios. ¿Que para qué hay que distinguir las caras? Para dibujar el patrón en la cara más rugosa y dejar la fina por detrás y facilitar el repujado.

Si la tarjeta es en blanco del todo se calca con plumilla y tinta blanca o con bolígrafo blanco para las torpes o las que tienen poco pulso, cuando lo que hay que hacer es solo repujar sin colorear es mejor dibujar con lápiz de color blanco y eliminarlo al final con goma de borrar blanda o con un bastoncillo humedecido. Si la tarjeta tiene colores no usemos la tinta blanca porque estropeamos el dibujo, a no ser que lo digan las propias instrucciones o se quiera dar un toque especial; lo mejor es darle color desde el principio teniendo delante el modelo elaborado del libro y con la técnica que nos recomiende en las instrucciones o si conocemos alguna que nos gusta especialmente y sabemos aplicarla bien pues ¡adelante!

Hay que tener en cuenta que hay técnicas en las que el coloreado se hace por la parte de atrás: ceras, rotuladores... Si este es el caso es preciso despegar el papel una vez calcado el dibujo para darle la cera por detrás SIEMPRE ANTES de hacer cualquier picado, de lo contrario la cera se queda pegada en las protuberancias o huecos que deja el picado y luego es casi imposible quitarlo. Posteriormente se pica lo que se precise usando los perforadores adecuados. En algunos manuales de tarjetería y en las instrucciones de algunas tarjetas recomienda un leve picado al calcar el patrón y más tarde, cuando ya se va en procesos posteriores se pide volver a picar en profundidad: a mí me ha ido bien hasta ahora picando a fondo desde el principio.
El repujado
Se coloca el papel pergamino sobre la alfombrilla de repujar con el dibujo en contacto con ella. Cuando la tarjeta es toda entera en blanco y estamos aprendiendo, lo mejor es repujar todas las líneas externas con el repujador más fino, pasándolo como si fuera un bolígrafo y apretando lo justo para que quede un poquito de relieve por el derecho y no se rompa el papel. Se debe hacer despacio para que se haga justo sobre la línea hecha con la tinta, de otro modo se acabarán viendo dos líneas, una del dibujo y otra del repujado que no coinciden. El repujador debe colocarse casi derecho del todo. Para las líneas rectas del marco de las tarjetas es recomendable usar regla; la línea central que divide la parte de delante de la de atrás mejor no hacerla con tinta sino con lápiz blanco y no apretar excesivamente al repujar porque puede romperse el papel al doblarla.
¡TRUCO!: Cuando el repujador produce dentera al pasarlo por el papel o no hay modo de que corra bien se pasa la punta o la bolita por la cera de una vela, si es de cera de abeja mejor, pero vale de parafina; ¡ya verás la diferencia! Por supuesto durante el repujado la velita es un material imprescindible.
Llegar a repujar bien del todo puede costar años, sobretodo si cogemos malos hábitos desde el principio. Se puede aprender viendo con detenimiento el repujado de las tarjetas de los libros o patrones que compramos pero ¡ATENCIÓN: NO SIEMPRE ESTÁN BIEN HECHOS! En los libros de instrucciones apenas explican nada, salvo uno de Kannikar Sukseree, The art of embossing, pero está en inglés (yo he conseguido la traducción en francés) donde tiene muchas explicaciones y muchas fotos con ejemplos. Esta autora es una genia trabajando el papel vegetal (¡qué envidia!). Ha sacado un DVD (1ª parte) donde se explica en inglés pero se ve perfectamente y se entiende sin palabras; es una joya. Lo recomiendo.
Cada uno de los repujadores que existen está para un tipo de repujado. Para los aprendices baste saber que los de bolita pequeña son para rellenar espacios muy pequeños o finos, la mediana para espacios un poco más grandes o sombrear bordes, la grande para espacios mas extensos y bordes de espacios grandes y la superbola para sombrear superficies grandes como tejados. montañas, suelo, superficies esféricas... De todos modo la experiencia y la suerte de poder tener una profesora o alguien que te enseñe correctamente son claves. En el repujado, como en todos los demás procesos, no podemos contentarnos con cualquier cosa, aunque nos parezca maravilloso porque lo hemos hecho nosotras. Está también el stick de jockey que es estupendo para los que van perfeccionándose en el repujado y lo que quieren son obras de arte. Es para superficies más amplias y se juega con la gradación en la presión ejercida sobre el papel: suave, más fuerte, más aún recurriendo al final a un repujador que dé blancura total al papel en la zona más luminosa.
El repujado de sombras hay que hacerlo como si estuviéramos encendiendo un fósforo, es la única manera de que queden los finales desiguales , pues si quedan en línea recta los sombreados están francamente antinaturales. Hay que tener en cuenta desde dónde quieres que le dé la luz a ese objeto representado y hay que darle la sombra con naturalidad sin colocarla en lugares contradictorios respecto a otros ya repujados.
A más presión, más blanco el papel. Los lugares no repujados son los oscuros, los que no tienen luz... los más profundos. Si hay que repujar por delante (pétalos que hacen cuenco, envés de las hojas...) es mejor utilizar un papel celofán transparente entre el papel pergamino y el repujador para que no salgan brillos. Un repujado con demasiada presión sobre el papel puede producir abombamientos irregulares en superficies más grandes y no queda bonito, un modo de arreglarlo es repujar un poco justo donde empieza el abombamiento para darle el mismo nivel que la parte de al lado.
A veces hay dibujos que precisan una determinada textura final y es que usa los repujadores de forma menos convencional: plumas de aves, lana de ovejitas,... es cuestión de ver la tarjetas modelo y practicar en un resto de papel hasta que salga lo más parecido posible.
Es difícil arreglar una tarjeta que se ha roto en algún sitio por haber apretado desmasiado durante el repujado: puede servir la cola blanca por detrás o un papelito pegado por detrás con cola pero no deja de ser una chapuza, de modo que o eres creativa y aprovechas la tarjeta aplicándole otra técnica que elimine el desaguisado o mejor la rompes y la escondes en el rincón más oscuro: la tarjetería no es compatible con "cualquier cosa".
¡TRUCO! Aprovecho para decir que toda tarjeta en la que se haya hecho un estropicio es reciclable: o el marco o el dibujo, o ambas cosas,... nunca he tenido que eliminar una tarjeta por un fallo técnico durante el proceso de elaboración: la he reformado, recortado algo, añadido elementos 3D. Es cuestión de creatividad e ingenio.